Recientemente se ha publicado en la prensa una noticia que nos cuenta una iniciativa que nos ha llamado la atención y nos ha hecho sentir cierto escalofrío: copiar vinos a nivel molecular, hasta el punto de que a un experto no pueda distinguirlos en una cata a ciegas con un coste sensiblemente inferior al de la botella imitada.

No hemos podido resistirnos y le hemos preguntado a nuestro querido enólogo, comunicador y formador de sumilleres, Ángel Garcia Petit al respecto y esta es su respuesta que hemos querido compartir con todos vosotros…

Respondo en mi opinión en diferentes aspectos:

  1. Un vino está formado por más de 5.000 sustancias aromáticas -cosa que el artículo no menciona y que hacen muy difícil poderlo imitar con una cierta coincidencia. El alcohol, los ácidos y algunas otras sustancias sí son fácilmente copiables en laboratorio, pero los aromas y los polifenoles de los vinos tintos son casi imposibles de reproducir … sobre todo porque muchos aún no se conocen ni se sintetizan artificialmente.
  2. Los vinos blancos salvo algunas excepciones- son más similares entre sí porque no tienen polifenoles (o tienen muy pocos) y aromáticamente son más imitables porque no son tan complejos. En el ejemplo de los perfumes que dice el artículo hace trampa porque todos los perfumes son sintéticos y por tanto más fácilmente imitables, cosa que no ocurre con el vino que depende de la uva, la zona de donde proviene, las levaduras empleadas, las técnicas de vinificación, la climatología de cada añada, el momento de la vendimia, la evolución del vino, … etc. Todos ellos son procesos -o implican procesos- bioquímicos que permiten una mínima intervención humana pero que tienen dinámica propia. En cualquier caso el usuario habitual del perfume original detecta de lejos la imitación, como creo que pasaría si hubiera un consumidor habitual del Château Latour que ponías como ejemplo.
  3. Estoy seguro de que un grupo de catadores expertos que compare el original y la imitación tendría pocas dudas a identificarlos. Otra cosa es que no tengas el auténtico para comparar y no tengas muy claro como es el auténtico porque la has probado pocas veces, porque cada añada cambia un poco, o porque tienes poca memoria. Esto hace que te puedan engañar si la imitación se parece un poco pero no porque la imitación sea buena sino por tus propias limitaciones personales. Yo he probado el Ch. Latour 4 o 5 veces y no te sé ni identificarlo entre 5 botellas de buenos Burdeos, pero te sé decir si es un buen burdeos o no.

Por lo tanto, para mí, si el vino resultante es bueno no es necesario que quiera parecerse a ningún otro, sobre todo si el precio es razonable. En el caso de los perfumes el referente es la marca y por lo tanto debe parecerse a la marca para que el comprador tenga una idea de cómo es la imitación, pero en el caso de los vinos el modelo es la D.O. o la tipología del vino, y no hay que imitar nada, sólo hacer un vino con las características de aquella tipología de vino, con una calidad suficiente y un precio adecuado. Querer imitar una marca de prestigio es sólo querer hacer negocio con consumidores adinerados que se guían por la marca y no por los valores del vino. Yo no compraría nunca un vino de estos porque seguro que me sale mucho más caro que lo que me están ofreciendo, y al final el vino me gusta para disfrutarlo no para hacer ver que estoy bebiendo algo que se parece a otra que no puedo comprar por el precio.

Salud y buen vino … aunque no sea un vino de culto.